31.3.12

Ventanales Num. 1


Como siempre, las llanuras yacen quietas,
y se mecen sus cabellos de concreto.
Las luciérnagas del tiempo zumban rojas
en sus jaulas de cristal y terso encierro.

Como siempre, la nostalgia de pasturas
se desborda del televisor insomne.
Y la noche como feroz cuervo hambriento
pasa el ala sobre la ciudad inerme.

Digo inerme aunque es muy claro que no duerme,
tiene demasiado frío para intentarlo
sin más sábana que casas y locales.

Autos rondan por las calles como lobos;
bajo estrellas cada vez con más olvido,
mas por eso cada noche más brillantes.

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