7.4.12

Ventanales Num. 2


Aún es púrpura y nocturna la mañana
tras el paño del cristal y el laminado.
Se sacude, dormitando por la vía
el tren pesado, tren temprano, tren amargo.

Grises ruedas que despiertan a las aves
con su torpe, hipnotizante bamboleo.
Van dormidos los viajantes, como reses
que deambulan hacia el sordo matadero.

Mas, iluso, el ruiseñor todavía canta
por las almas que se entregan a la radio
y al teléfono y al llanto oficinista.

Seguirá cantando, cada vez, al alba,
si lo escucha únicamente el tren grisáceo
en su marcha desde el túnel a la nada.

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