6.5.12

Vasos


Los reflejos del cristal vacío sobre la mesa
no son blancos, ni transparentes, ni nada.
Sólo tonos claros sin definición ni vida
que provienen, mansamente, de una lámpara.

Debí apagarla, pienso, cuando decidí que
mi noche había acabado y me recliné, torpe,
sobre un costado a sentir el reloj correr
sobre la piel del mundo —no lo hice.

Sigo ahí, insomne ante la madrugada
como un gato con mucha menos energía.
¿Levantarme? Sí, es cierto, bien podría,
¿pero a que buen destino eso me llevaría?

Ninguno. Los vasos son más elocuentes
al quedarse sobre la madera inmóviles.
En sus fondos, suciedad, pequeñas nubes
de vino barato y ausencia yacen, impasibles.

La ausencia es lo que pesa peor que un manto
de rocas, o la muerte; tu ausencia es un espanto
porque es permanente, es un oscuro viento
que barre mis montañas y mis cielos.

Avanzan, como entumecidas, las horas;
cayendo como dominós en largas filas—
no me despiertan ni me duermen, pasan
frías: son un bosque al cual tú no regresas.

1 comentario:

  1. Hola, decidí comentarte el poema porque a mí me gusta más la poesía, pero pronto te publicaré en otro de tus escritos.

    La verdad me ha gustado bastante tu escrito, tiene un tinte oscuro, melancólico, triste; reflejas muy bien tus sentimientos, y eso es algo que logra en gran medida el éxito de un poema. Debo decirte que me gustaron mucho las metáforas que usaste, son adecuadas con el tono triste que manejas. También considero que ayudó mucho al poema el ser breve, muchas veces los poemas tristes suelen ser largos (eso pienso), y el tuyo en pocas estrofas dice mucho.

    El final es grandioso, pero creo que cuando se lee, la puntuación hace que el lector se detenga, y a mí me hubiera gustado que fuera más fluido el final, de cualquier forma es cuestión de estilos.

    Gracias por invitarme a tu blog, me daré unas vueltas por aquí.

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