24.6.12

Milímetros: sexta entrega


Migración

Los glaciares se derretían. Los osos vinieron a vivir en nuestros lienzos blancos.

Palabras

Le confesó a su enemigo que no creía en los cuentos de hadas. El otro corrió a comprar manzanas.


Unión II

Inspirados por la valentía del clip, los ganchos dejaron caer las prendas al unísono. Las madres perdieron la cabeza, y los adolescentes siguieron tan campantes.

En busca de aforismos

Mientras esperaba, bajo la lluvia, que su madre lo recogiera de la escuela, comprendió que el primer paso hacia la madurez era dejar de creer la palabra de los adultos.

Desengaño

Amó los trenes toda su vida, hasta ese día fatídico en que se mudó al lado de la estación.

Raíz de la enemistad/¿Persianas VI?

—¿De nuevo tejiendo, madre?
—Si no lo reconstruyo, no podremos dormir.
—Pero no entien—
—Yo tampoco, hijo. En todos mis años nunca he visto una araña tirar un mosquitero humano.

Cuestión

—Hermano, Dios tiene un millón de ojos.
—Pero no parece tener manos hábiles, padre…

Extremos

Mientras colgaba las llaves, cayó en cuenta de que el ganchillo estaba sujeto a la pared que estaba sujeta al edificio que estaba sujeto a los suelos que estaban sujetos al planeta que estaba sujeto a la gravedad que estaba sujeta a ¿?
Entonces quiso volar.

Granada

Cuando se trata de la sangre de granada, a nadie le importa ser vampiro.

Lingüístico II

—¿¿¿¿Crees que soy insegura????

Destino

La tijera se sentía deprimida siempre. La engrapadora, el pegamento, los lápices, todos ellos creaban y unían cosas. Vaya, hasta el borrador y el sacapuntas servían para dar oportunidades nuevas. Sólo ella destruía. Desolada, fue al borde del escritorio a quitarse la vida, pero cayó en un cajón abierto. Con veinte pares de navajas.

Catalejo

Si el catalejo de los conquistadores hubiera podido ver hacia el futuro, las carabelas habrían dado media vuelta, y nosotros hablaríamos náhuatl.

Interpretación

El poeta se revolcó en la tumba cuando supo de la edición ‘crítica’ de sus poemas. Se dice que en los plenilunios un eco retumba: ¡A mí sólo me gustaban las flores, maldita sea!

Fogata

De pronto quiso dar más calor, y más luz. Llegar a más gente, iluminar sus caminos. Hacer que todos durmieran tranquilos en la noche más oscura. La patrulla forestal la detuvo, después de 30 hectáreas.

Milímetros VI

Los fantasmas acaecieron, pero sólo para escoltarlo dócilmente a través de la noche y las rocas. Quizá su presencia sea oscura, decía, pero eso no significa que sean mis enemigos.

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