28.7.12

Dedicatoria

por Czeslaw Milosz
Texto original: Dedication

Tú, a quién salvar no pude,
escúchame.
Trata de comprender mi discurso simple, pues me avergonzaría usar otro.
Juro que no hay hechizo en mis palabras.
Te hablo con silencio, como una nube o un árbol.

Lo que me hizo más fuerte, para ti fue letal.
Confundiste el final de una epoca con el principio de otra,
inspiración de odio con belleza lírica,
fuerza ciega con forma lograda.

Aquí está el valle de los ríos Polacos secos. Y un puente inmenso
que se pierde en niebla blanca. Aquí una ciudad rota,
y el viento avienta gritos de gaviotas en tu tumba
mientras te hablo.

¿Qué es la poesía que no salva
naciones o gente?
Una trama con mentiras oficiales,
la canción de borrachos quienes serán degollados en un momento,
lecturas para niñas colegialas.
Que quería buena poesía sin saberlo,
que descubrí, tarde, su meta sanadora:
en esto y sólo esto hallo consuelo.

Solían vaciar mijo sobre las tumbas, o semillas de amapola
para alimentar a muertos que vendrían en disfraz de ave.
Aquí dejo este libro para ti, que un día viviste,
para que nunca más nos encontremos.

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Debo admitir que no he comprendido del todo las figuras de este poema, pero he leído un testimonio de un chico que conoció al autor, declarando que solía sonreír enigmáticamente, en silencio, cuando le preguntaban por el significado de su poesía. No creo, por ello, que Milosz desee ser comprendido por completo. Pienso, más bien, que busca el efecto de un poema desolador en su ambigüedad, tal como el puente entre la niebla que describe en la tercera stanza. Sin embargo, la idea general del texto es clara: el poeta es un ente salvador falible, si no es que fallido del todo. Hay numerosas voces a favor y en contra de tal postura; hay quienes declaran que la poesía es un faro para la humanidad y quienes la reducen a estética o discurso sin capacidad de efecto tangible en el mundo. Milosz parece tomar el primer bando, comparando la poesía que no tiene la salvación humana en mente con canciones sin sentido; páginas vacías, sólo disfrutables para los ingenuos. Sin embargo, no toma el camino cursi, sino que expresa el vacío existente de saber que, por más poderosos y esparcidos que sean nuestros versos, no lograremos salvar a todos. En ocasiones sólo quedará el frío de la niebla blanca, el vacío de los ríos secos y el silencio de las tumbas o las nubes.

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