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Milímetros: séptima entrega


Luciérnaga

Cuando necesito sentirme afortunado, considero que en un universo alterno Edison sólo llegó a poner una luciérnaga en un frasco.

Cielo

Siempre quiso viajar en avión. Dedicó su vida a construir escaleras.

Lingüístico III

—Hermanos, ¡les juro trabajar $olo por el bien del pue$lo!

Cable

No podía soportarlo. Todos lo querían por lo que les daba, no por quién era. Ni siquiera pudo ahorcarse consigo mismo.

Siberia

Los plumones de Dios se habían gastado. La papelería no abre en domingo.

Cuadrados

Llegó Halloween. Los triángulos fueron volcanes, los círculos abismos, y hasta los dodecaedros se vistieron como estrellas ninja. Los cuadrados quisieron ser ventanas, pero nadie los invitó a la fiesta.

Entrega 7, cuento 7

No sabía si creer en la fortuna. Consiguió 7 boletos de lotería, y luego arregló el sorteo.

Serpiente

No comprendía la serpiente esa maña de los humanos con untarse cremas. Cuando la piel se marchita, lo natural es quitársela.

Boomerang

—Mira, un boomerang.
—Eso es una piedra.
—No, es un boomerang.
—¿Cómo?
—Apunta muy lejos, y dile que lo desprecias. Nunca falla.


Persianas VII

Al fin despertó. Estaba vivo. También la araña, bajo su piel.

Dos peces en un frasco

—¿Y qué más necesitamos?
—Nada, nada en absoluto.

Génesis

En el principio, todo era oscuridad, y el espíritu de Dios flotaba sobre las aguas. Todo por olvidarse del recibo de luz.

Malos pensamientos

Los CD’s soñaban con tener bordes con filo y dientes aserrados. Esos cables USB no sabrían ni qué les pasó por encima.

Arena

Cuentan que enamoraba a los dioses, que sus perfumes hacían bramar al más calmo. Se reunieron éstos, pues la situación era insostenible: algunos hablaban de dejar a sus esposas y huir con ella, raptarla. La votación fue cerrada, pues tenía un 40% de enamorados en el congreso divino, pero se decidió esparcirla en el desierto. Funcionó, el cielo se reunió con su esposa, la nube —así como el lago con la roca.
Y ella, a ella hoy pocos la visitan, y ninguno puede sostenerla entre sus dedos.

Milímetros VII

El nuevo día le halló en un bosque claro; todo cantos de aves y benevolencia de ardillas alrededor. Quizá la vida esté en regocijo, decía, pero eso no significa que la noche se haya extinto.

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