9.9.12

Milímetros: octava entrega


Fallas

—Compré unos plumones, pero no sirven.
—¿Por?
—No sé dibujar.

Guerra Fría

¿Qué esperábamos de Kennedy o Khruschev cuando miles de años antes el estrecho de Bering ya lo había comenzado todo?

Eslovaquia

—¡Nadie jamás escribe cuentos sobre nosotros! ¡Fatalidad, Stravinsky!
—Y una muy grande, señor.
Dicho esto, siguieron revolviendo el café silenciosamente, bajo la mañana ruinosa y gris de Bratislava.

Peces abisales

Las leyendas contaban que allá arriba había peces espeluznantes, de piel opaca, sin colmillos gigantescos ni luces colgadas de la frente, que no solían enterrarse en la arena sino que andaban libres por el agua, indomables, imposibles.  Ellos, oscuros y aterrados, preferían quedarse abajo.

Persianas VIII

Siguió con su vida en aparente calma. Las arañas se reproducían, planeando ciudades en su carne y canales en su sangre.

Nostalgia

Pasaba sus días recordando los buenos tiempos. Las personas con quienes se recordaba eran felices en otro lado, pero a él no le importaba. Tenía sólo 21 años cuando comenzó a crecerle barba blanca.

Cometa

—¿Otra vez de viaje? Ya nunca estás conmigo…
Pero Halley ya no podía oír a la tierra, se había perdido en la estela eterna del cosmos.

Entrada

Esperaba que alguien entrara desde hacía veinte años. No había construido la puerta.

Naturaleza de los microcuentos

—¿Por qué los escribes todos de noche?
—Les gusta llegar sin ser vistos.

Arqueología

Arqueólogos de la Universidad Pan-galáctica revelaron hoy piezas que dejan entrever el culto de la gente primitiva de América a una deidad de formas minimalistas llamada iPod o iPad (cambia según la tribu). Se cree que evolucionó en el siglo XXI desde el culto antiquísimo al Sony Walkman, surgido en tierras de oriente. Reuters. 27-09-2766

Primitivo

Mataron al bisonte sólo para descubrir que no tenían tanta hambre. Nació la caza deportiva.

División entre cero

Detestaban al profesor de lógica, así que pusieron yogurt en su botella de agua. Su cabeza explotó y todos fueron poetas en paz.

Lingüistico IV

—Déjame [espera (te necesito)].

Genio

Ni Einstein, ni Hawking, ni Galileo podían comparársele. Desgraciadamente, nació en Nigeria y nunca llegó a tocar un libro.

Milímetros VIII

En aquél sitio le sorprendió el otoño. La vida cambió de color en un parpadeó, y algunas hojas le susurraron despedidas. Quizá el mundo se regenere, decía, pero eso no significa que sea el mismo.

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