10.12.12

Asegúrame


Perdón por el silencio; la temporada de agotamiento pasó. Creo.

Estos versos son míos:
tienen todo mi sello.
Se pegan a la hoja
cual si ésta fuera cemento,
y no salen volando
cual mariposas o cuervos.
Estas cosas pronuncian
mi nombre. Tan sólo ese.
Son mi sudor, mi mente,
mi arcilla mal moldeada,
el ente
que soy y que aún no soy.
Paciente.
Este poema es mi obra:
se extiende y cae
hacia abajo cual animal
desbancado.
No mide lo que miden otros;
mide lo que le place,
tanto hacia abajo
como a los lados,
y cada línea hace lo que quiere,
va a donde busca
sin preguntarme.
Mas asegúrame, raudo, ahora,
dime que el caos
que se me ha otorgado
por toda esencia, por toda alma,
no quedará arrumbado
ni huirá de mi lado
al verme vivo en medio
de tanta estructura.
Dime que la ternura,
el enojo, el canto,
no se verán vejados
ante la cordura
de los edificios
—de la escuela, el banco.
Dime que puedo ser
dos seres sólo en uno.
Convertirme en sagaz
ocupante del mundo:
permanecer el niño
inconstante y absurdo.

1 comentario:

  1. En esta vida pocas cosas hay seguras, el último verso solo puedes asegurarlo tú. Hora una cosa te aseguro, este poema es precioso.
    esther

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