16.2.13

Ventanales Num. 5



De este lado, aquí, nosotros,
compartiendo el terso espacio;
el de pieles de durazno;
el de sábanas de armiño.
Tras la puerta hay un pasillo.
Un florero helado y seco.
Un espacio que no es nada
porque no lo ven tus ojos,
encerrados en los míos.
No, tan ocupados quedan
que no hay tiempo que les baste
para cosa fuera de eso.
Y este cuarto es todo, entonces;
un fruto autosuficiente;
un santuario impenetrable.
Cuando rozas mis oídos
o me palpas, todo, entero,
sé que no hay otro sonido
ni otro toque verdadero.
No es posible laudar todo,
pues el tiempo es cruel y rompe
la cerámica, los vidrios;
se entretiene apabullando
los momentos más sagrados.
Puede ser que te me pierdas,
arrastrada en mil caudales.
Puede ser, no lo deseo,
que los roces estivales
de los cuales disfrutamos
sean una ilusión mezquina,
un contacto pasajero
como entre quienes abordan
un tren y quienes lo bajan.
Pero aquí y ahora nosotros,
de este lado, aquí, el espacio
se dibuja con las formas
de tu cuerpo encandilado;
de mi cuerpo acelerado;
y el momento es trascendente.
Hay un mar de negro fondo
y hay nieves incognoscibles.
Hay un horizonte turbio
allá donde la vista falla.
Pero este minuto es agua—
simple, llano, siempre cierto.
He cerrado la persiana
para no violar el cuarto
con materia que no es nada
porque no la aman mis dedos.
Aquí, dos, soñando ahora
somos todo el terso espacio.
Más allá de la persiana,
juro, no encontraras nada.
Más allá de la persiana
sólo hay mundo y sólo hay cielo.

1 comentario:

  1. La historia de los amantes es un ventanal Num. 5, la historia de los amantes es una persiana cerrada. Más allá un mundo, un cielo que desdeñan. Agarrada a tus palabras, cómo no dejarse llevar a ciegas por tus ojos? Yacen dormidos -Ella, él, la otra, aquella, yo. Hechos poema todos uno. Todos amantes- sobre un mar de fondo negro con sueños de letras blancas.
    "¿Y qué pasó con este pequeño espacio tuyo?" Pasó que se colgó unos versos y se ha convertido en una ventana fabulosa.
    esther

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