12.4.13

Ellos

No me gusta verlos. Lo detesto.
Me recuerdan el pasado que no tuve
y que pasó sin preguntarme.
No me gusta verlos. Me enloquece.
Sólo pienso en lo fácil que les sería
romper mis huesos al soplarme.
No me gustan ellos. Sus miradas.
Parecen espadas que apuntan
punzantes, descaradas.
Parecen agujas que saben,
malditas, otras cosas.
Cosas que yo no sé, que no pasaron
en mi vida.
No me gusta asirlos, saludarlos.
Sus manos son de piel común
como la mía.
Sus piernas son más largas
y más laceradas.
Se alzan como torres ferreas
en mi tierra.
No me gusta darles ni la espalda.
Si los veo desfallezco
y si no, lo sospecho;
sospecho que ellos son ahora
los que miran.
Sospecho que yo soy la presa—
presa fácil.
No me gusta escucharlos. Ver sus dientes.
Me asusta pensar que esas bocas
tienen vida.
Me asusta pensar que la mía
es otra de ellas.
No me gusta sentirlos. Existentes.
Pero no puedo regresar al día
en que me falló todo, sin saberlo.
Yo los cree, nacieron de mi ausencia.
Son los fantasmas que turban
mi almohada.

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