2.6.13

Demasiada información (Apasionado lamento satírico escrito desde el corazón de la academia y el tedio del siglo XXI, con claras influencias de Ginsberg, Beckett y las vanguardias)


Tamaño del archivo: 19 gigabytes
hasta ahora,
mas el archivo crece, es vivo,
va hacia arriba como viña
buscando llegar al sitio—
¿a dónde?— al sitio—
no preguntes por el sitio—
lo sabrás cuando te llegue.

¿Qué más quieres?, me dijeron,
todos dicen que eres “bueno”.
Quiero un mar privado y tibio—
quiero ser dorado en bronce
y exhibido en trece plazas—
quiero que mi nombre sea,
signifique, para alguien
que no tenga obligaciones
de decirme que me ama—
quiero todo,  santo y vano,
quiero que mi nombre sea.

No respondes la pregunta.
¿Qué pregunta va primero?
¿Qué buscas en mis adentros?
Yo no tengo las respuestas—
mis brazos son como signos
de interrogación curvados—
mi cabello es vil maraña
y mis dedos como guiones
que nunca definen nada,
sólo alargan las preguntas
y eternizan la agonía—
mi cabeza es sólo un punto
sin argumentos internos—
no comprendo   no comprendo
cómo podría responderte,
yo, pregunta alguna, siendo
mi cerebro un nido —no—
más bien revoloteo.

Ideas lúcidas, dijeron,
pero desorganizadas.
¿Qué más puedo?
¿QUÉ MÁS PUEDO?
Todo adentro es un zumbido—
todo adentro es cuestionable—
mirar hacia mis ideas es
ver el fondo de un río—
rocas bellas, casi gemas,
escondidas en guijarros,
entre piedras, entre fangos—
rocas bellas disfrazadas
de terrones enlodados—
rocas áureas provenientes
de otros lados, imposibles,
que no tienen ningún caso
pero están, inevitables,
confundiendo mi paisaje
y engañando mi sentido—
valen nada pero pienso
que pudieran valer algo—
me engatusan, me desfalcan
con brillo tornasolado.

Y ya no quiero seguir aquí, y sigo.
Ya no quiero vivir de letras, sigo.
Ya no quiero vivir ficciones, sigo.
Ya no quiero mis convicciones, finjo.
Ya no quiero nadar en datos, nado.
Ya no quiero explotar en llanto, lloro.
Ya no quiero golpear el muro, pego.
Ya no quiero vivir mi cuerpo, duermo.

¿Y a mí qué diablos me importa tu maldito palimpsesto?
¿Yo qué gano, Luz Aurora, Baudrillard, Genette, Poe, Eco?
El fin diegético de mi personaje no es el ser percibido por la audiencia como un pedante anti-héroe que recuerda el patetismo en Dostoyevski o en Confederacy of Dunces.
El fin diegético de mi personaje no es el ser usado por la voz narrativa como un testigo de los Gatsbys, de los Kurtz, de los Ulises, sin contribuir un ápice al desarrollo de la trama.
El fin diegético de mi personaje no es servir al lector como negativo exempla del orgullo desenfrenado, como ocurría en las fábulas y en la Iberia medieval.
El fin diegético de mi personaje no es contribuir por siempre a una interesantísima polifonía Bajtiniana que nadie escucha, ni lee, ni tiene en mente siquiera.
El fin diegético de mi personaje no es diegético, no soy, no, no soy diegético, entiéndelo, no tengo márgenes, no te- no tengo.

La verdad es que no sé qué clase de vida quiero—
Volar me parecería pálido revés de Hitchcock,
derribar muros sería releer de nuevo a Hobsbawm,
trascender a la otra vida cual novela de Alice Sebold
o pasar inadvertido como el velado Extranjero.

A veces canto porque otros ya dijeron todo—
I wish it was the sixties, I wish we could be happy—
It’s a terrible love and I’m walking with spiders—
And the meteorite is the source of the light—
I will surprise you sometimes, I’ll come around—
I’m gonna carry you in, in my head, in my heart, in my soul—
In two more years, my sweetheart, we will see another view—
And I’m smaller than the smallest fireball—
I’m not your friend, I’m not your lover, I’m not your family,
Yeah.

Otros dicen cosas, cosas,
interminables cosas
que se yerguen orgullosas
desde páginas mohosas.
Otros dicen que—
Todas las familias felices son todas iguales, pero las infelices sufren de un modo único—
Los personajes planos nunca sorprenden, pero pueden redondearse de pronto en Jane Austen—
No somos santos, pero hemos mantenido nuestra cita y pocos pueden decir lo mismo—
Así seguimos, botes contra la corriente, empujados sin cesar hacia el pasado—
El aliento de Dios era también el de él aunque pasara de hombre a hombre por los siglos de los siglos—
Los cuerpos cálidos brillan juntos en la sombra, la mano se mueve al centro de la carne, la piel tiembla en alegría—
Quince millones de hombres trabajaban en la capital inmensa—
Y dicen que
Todo esto sucedió, más o menos—
Y yo les creo; creo.

Error 404—
no me encuentro, no te encuentro—
¿Dónde estamos, dónde estamos
en el mar de referencias—
reverencias—remanencias?
¿Y podremos encontrarnos
en la corriente turbada
yo y el mundo, y abrazarnos
con verdad y con temor
hasta que el tiempo nos trague?
¿Podremos tocar el fondo,
ver el lecho de las cosas?
¿O es que el lecho es sólo esto,
esta cruda garra inmunda
del buitre de la pregunta?
¿Este saber todo a medias
y saber que no hay más todo?
Descargar se hace imposible—
el archivo es demasiado—
de información demasiado—
Error 404—
error de conocimiento—
de cupo rebasamiento—
todo afuera y todo adentro—

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